Un solo pastel
No hacemos catálogo. Hacemos un tres leches y lo hacemos bien. Cada porción, igual a la anterior, porque la receta no cambia.
Hacemos uno. Lo hacemos despacio.
Lo servimos en vidrio que vuelve.
No hacemos catálogo. Hacemos un tres leches y lo hacemos bien. Cada porción, igual a la anterior, porque la receta no cambia.
Producimos cuando alguien pide. Sin vitrinas, sin sobrantes, sin merma. Lo que llega a tu mesa salió del horno ayer.
Servimos en vidrio. Tú nos lo devuelves limpio y en tu siguiente pedido nosotros te descontamos el depósito. Cero plástico, cero desperdicio.
Esponjoso, fresco, justo en el punto entre dulce y delicado.
Lo hacemos lento, por capas, dejando que cada paso descanse el tiempo que pide. Lo servimos frío, en su envase de vidrio, para que llegue a tu mesa como debe llegar: intacto, generoso.
+ $150 de depósito por el envase de vidrio.
Te lo descontamos en tu próximo pedido al devolverlo en buen estado.
Hacer poco
y hacerlo despacio
es nuestra forma
de hacerlo bien.
Servimos el pastel en un frasco de vidrio diseñado para volver a usarse. La primera vez pagas $150 de depósito. Cuando lo devuelves limpio en tu siguiente pedido, te descontamos esos $150. Así de simple.
En su frasco de vidrio, sellado, listo para refrigerar.
Hasta tres días en buen estado, refrigerado.
Agua tibia y jabón. Lo guardas hasta tu próximo pedido.
En tu siguiente pedido. Te descontamos $150 del total.
Horneamos cuando alguien pide. Por eso necesitamos dos días. Lo recoges en nuestro punto el día que tú elijas.
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